Joker: Folie à Deux, una apuesta muy arriesgada que no termina de cuajar

Cuando hablamos del Joker en el mundo cinematográfico, a muchos de nosotros nos viene a la cabeza la imagen del personaje que creó Heath Ledger en El caballero oscuro (2008). Una actuación que le valió el Oscar póstumo a ‘Mejor Actor’. Aunque estos últimos años hay otro nombre que resuena junto al suyo: Joaquin Phoenix.

En 2019, el cineasta Todd Phillips decidió volver a traer a la gran pantalla a este icónico villano, pero esta vez en una película propia, de la mano del actor estadounidense Joaquin Phoenix. Este último demostró su valía y nos regaló una de sus actuaciones más brillantes hasta la fecha. Joker se convirtió así en una de las películas más taquilleras de ese año y Phoenix logró hacerse con el Oscar a ‘Mejor Actor’ por su interpretación de Arthur Fleck.

La cinta conmocionó a los espectadores por la dura realidad que trataba, pues hace una crítica brutal a la sociedad, a su egoísmo y a su insensibilidad. No es una película de superhéroes. No. Es una película de un villano que pone sobre la mesa sin tapujos ciertos dilemas morales. El largometraje dejó un sabor agridulce en la boca y una sensación de desazón en el corazón de la que era difícil de desprenderse. Todo en él, desde la actuación de Phoenix hasta la música, pasando por la fotografía o el vestuario golpearon al espectador de una manera cruel y casi violenta.

Fotografía de Joker: Folie à Deux en la que sale Joaquin Phoenix en el papel de Arthur

El anuncio de una secuela del Joker generó mucho interés. Era difícil estar a la altura de su antecesora, ya que esta había quedado grabada en la retina de los espectadores, pero el cineasta estaba dispuesto no solo a correr ese riesgo, sino a darle otro enfoque a este villano.

A nivel argumental, Joker: Folie à Deux retoma el relato que vimos en la anterior película. Acompañamos a Arthur Fleck en su paso por el Asilo de Arkham y nos adentramos, todavía más, en su mente. Descubrimos una mente mucho más atormentada y rota de lo que esperábamos, hecho que revuelve el estómago, una vez más por la crudeza de la interpretación. La extrema delgadez de Phoenix y la magnífica actuación que hace del personaje cortan el aliento.

La mayor parte de la cinta sucede en el asilo. Arthur Fleck está a la espera de ser juzgado por el asesinato de cinco personas (el último de ellos ocurrió en pleno directo en un programa de televisión). Fleck pasa los días en un bucle constante de burlas, violencia policial y medicación. Es en ese entorno en el que se presenta por primera vez la cantante Lady Gaga en el papel de una Harley Quinn muy diferente de lo que hemos visto hasta ahora.

El largometraje combina unos llamativos números musicales llenos de fantasía con la oscuridad y la degradación de una sociedad rota y cruel, pero ninguno de sus elementos (ni el judicial, ni el reflexivo, ni el amoroso) terminan de encajar.

Fotografía de Joker: Folie à Deux en la que salen Joaquin Phoenix y Lady Gaga

La cinta se erige sobre las breves, pero ya míticas secuencias de la primera entrega donde Arthur bailaba para escapar de su realidad. El cineasta ha cogido este hilo y ha tirado de él para tejer una segunda entrega con una gran carga musical que no termina cuajar. Ha decidido romper con todo y apostar por algo diferente. Una elección arriesgada que no le ha salido del todo bien.

Aunque hay varias escenas cantadas por los dos protagonistas, no lo definiríamos como un musical propiamente dicho, al menos, no un musical como los que estamos acostumbrados a consumir. Es, más bien, un intercambio de canciones populares americanas que sacan de forma cruel y repentina de todo ese oscuro ambiente que rodea la película. Entendemos la razón que hay detrás de esta elección y lo que han querido transmitir, pero nos ha dado la sensación de que no encaja del todo. Estamos seguros de que el largometraje funcionaría mucho mejor sin esas escenas cantadas que lo único que consiguen es otorgarle un ritmo errático a la narración.

El mensaje y la narrativa se diluyen demasiado en unas canciones que parecen preparadas para que Lady Gaga pueda lucirse. La cantante hace un papel muy bueno, aunque no es de sus mejores actuaciones. Si tuviéramos que destacar una, no sería la de Joker: Folie à Deux, sino la de A Star Is Born, donde brilla con luz propia.

Todd Phillips hace una crítica contra varias lacras del mundo moderno, como la violencia que se extiende por las instituciones judiciales, policiales y políticas o el sensacionalismo de los medios de comunicación. Con respecto a este último, nos gustaría destacar la increíble escena que montan alrededor de la entrevista. Los diferentes planos de las cámaras, los silencios de los personajes y el montaje crean unas secuencias difíciles de olvidar.

Fotografía de Joker: Folie à Deux en la que salen Joaquin Phoenix y Lady Gaga

Joker sorprendió por su realismo y la crudeza de su relato, Joker: Folie à Deux, en cambio, huye de este y se sumerge en una desafortunada e irregular mezcla entre la fantasía y la crudeza, entre lo musical y la realidad. Ambas cintas humanizan al villano del universo de Batman porque vemos que tras el maquillaje de payaso hay un hombre atormentado que solo quiere encajar, amar y ser amado.

La película habla sin tapujos de las enfermedades mentales y deja en evidencia una dura realidad: el fanatismo extremo que lleva a la gente a idolatrar figuras que no deberían idolatrarse y ha atentar de una u otra forma contra esas figuras.

Joker: Folie à Deux es al mismo tiempo la historia de un juicio mediático y un incómodo viaje introspectivo. A través de esta trama se despliega un thriller judicial que parece estar dando vueltas una y otra vez a lo mismo con un único objetivo: sorprendernos con el final. Y lo ha conseguido. Claro que lo ha conseguido. Porque ha dejado perplejos a la mayoría de espectadores.

Si Joker fue un largometraje incómodo que dejaba los sentimientos a flor de piel, Joker: Folie à Deux es un quiero, pero no termino de poder. En definitiva, aunque esta secuela no es tan mala como muchos pintan, el conjunto total no funciona como debería. Y es una pena porque tenía todas las de ganar.


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